Historia de Frutillar

Frutillar: Historia y presente

Al llegar a Frutillar tenemos una doble impresión. Por un lado, al acercarnos desde la carretera panamericana al pueblo, nos invade una primera percepción de encontrarnos en medio de un entorno rural. Los verdes campos a lo largo de la ruta n° 5 alternan cultivos agrícolas y engorda de ganado en potreros separados por arboledas y predios con alfalfa, papas y otras plantaciones. Esta primera imagen de una comuna agrícola que obtiene el visitante se modifica cuando nos enfrentamos con un moderno trébol que organiza las vías de entrada y salida vehicular de la carretera. El paso por el sobrenivel de la autopista nos pone en contacto con extensas poblaciones de viviendas sociales, empresas de semillas, maderas y lácteas. Al llegar al barrio industrial, su precariedad no nos permite imaginarnos que la comuna alberga un millar de micro empresas agrícolas, comerciales, agricultura familiar, artesanía y en menor medida pequeñas empresas agroindustriales y de servicios turísticos.

El uso del suelo agrícola y forestal cubre una superficie total de 59.964 ha. que se destinan en un 5,6 % a cultivos anuales; un 9,2% a cultivos de forraje permanente; un 64,0% a praderas naturales y mejoradas; un 2,2% a plantaciones forestales, un 8,8% a bosque nativo. Ello se completa con un 9,8% de matorrales, terrenos estériles e infraestructura. En la comuna, las superficies agrícolas de un tamaño inferior a 10 hectáreas representan a 102 personas con 555,4 ha correspondiente al 1% del total; las de 10 ha a 20 ha representan a 52 propietarios con 743,3 ha y una superficie de 1,33 %; las de 20 ha a 100 ha están conformadas por 111 propietarios con 6.596 ha que ocupan un 11,8% de la superficie; las de 100 ha a 500 ha representan a 140 propietarios con 30.453 ha y un 54,4% del espacio; las de 500 ha a 1000 ha representan a 21 propietarios con 13.419,8 ha y el 24%; las de 1000 ha a 2000 ha corresponden a 3 propietarios que poseen 4.200 ha y representan un 7,5 % del territorio agrícola de la comuna. Una superficie agrícola de 103 ha de propiedad pertenence al pueblo mapuche-williche organizado en 2 comunidades y 14 propiedades individuales para un total de 1.038 personas. En el Censo Agropecuario del año 2006, las cabezas de ganado alcanzaban a 81.939, de las cuales 76.703 de ellas eran bovinos con un 93,6% del total, 3.060 a ovinos con un 3,7%, 1.187 a porcinos con un 1,5% y 989 a equinos con un 1,2%.
La población económicamente activa en la comuna se estructura en un 28,71% que trabaja en actividades silvoagropecuarias, un 12,6% en la industria, un 17,6% en el comercio, un 9,65% en la construcción, un 2,5% en la administración pública y un 1,72% en la pesca.

Al descender la cuesta, que une la parte alta de la comuna con el barrio histórico del bordelago, surge una magnífica vista sobre la bahía con una cordillera de los Andes nevada de fondo, en donde sobresalen sus volcanes Osorno y Calbuco, el cerro Puntiagudo y el monte Tronador. Desde la costanera disponemos de una amplia vista al Lago con su espejo de agua rodeado de tierras agrícolas. La bahía cubre desde Los Bajos por el norte hasta Punta Larga por el sur. Estas son las tierras que descubrieran las expediciones enviadas por Pedro de Valdivia en 1552, luego Bernardo Philippi en 1842 y que explorara Vicente Pérez Rosales en 1851. Son los bosques nativos intervenidos por los colonos que les posibilitaron abrirse espacio al interior del territorio, creando las condiciones para el cultivo agrícola, pecuario, maderero y agroindustrial. Estas características continúan imprimiéndole a Frutillar su identidad de pequeño pueblo singular en un enclave rural y lacustre.
Al recorrer la costanera, la influencia de los estilos de construcción colonial de las casonas de madera destaca el patrimonio arquitectónico del lugar con sus tejuelas, arcos, tablillas, techos quebrados y corredores protegidos que le entregan identidad al espacio. A algunos les recuerda la influencia de las viviendas de Europa central de la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, ni la materialidad de la construcción, ni la organización del espacio sustentan esas influencias en Frutillar. Su diseño es local y ello corresponde a las condiciones del terreno, clima, materiales y recursos de la región. Estas casonas patrimoniales se han transformado en parte, en hoteles y hospedajes que responden a los nuevos estímulos de una actividad turística local.
El Frutillar histórico contrasta con la precariedad de las poblaciones del sector alto, que delatan a una antigua comuna rural con un reciente urbanismo explosivo desplazado hacia la periferia. Ello evidencia la crisis de una comuna agrícola donde la actividad económica dominante ha perdido dinamismo sin que esta haya sido relevada por otra. La autoconstrucción, los terrenos baldíos, los pozos de lastre abandonados, la falta de urbanismo, las calles sin pavimento o recientemente recubiertas con una fina capa de asfalto caracterizan esa desordenada explosión urbana. La inmigración de obreros agrícolas y campesinos pobres desde los sectores rurales a la cintura de la ciudad se debe a la carencia y deterioro del empleo agrícola. La estructura social de la comuna comprendía en el año 2002 a un 62,1% de habitantes rurales que se han reducido en una década a solo un 37,9% debido a la desaceleración agrícola, el deterioro de los precios de intercambio de los productos locales con la metrópoli, la especulación inmobiliaria y la acelerada expansión de la construcción de viviendas sociales. Esta cifra no tiene ninguna relación con los niveles de inversión o incremento de la actividad productiva de la comuna. Tampoco este crecimiento de la población se relaciona con una dinámica de actividades propias del sector agrícola, agroindustrial o inmobiliario que pudiera irradiar condiciones favorables para este resultado estadístico. Por el contrario, en la última década se han cerrado baluartes de la organización productiva como la CAFRA . Esta cifra de crecimiento urbano de los habitantes de la comuna, se sustenta en la crisis del sector silvo-agropecurio que lleva aparejada una aceleración de los flujos de movilidad social de los marginados rurales hacia los cordones urbanos periféricos de Frutillar.

 

El crecimiento de la población de la comuna fue de un 8,07% en la década 1982-1992; de un 17,18% en la década 1992-2002 y de un 7,59% en la década 2002-2012. El Censo de población arrojó un total de 16.283 habitantes en 2012 en Frutillar. Este crecimiento poblacional comunal tiene sus orígenes internos y proviene principalmente del decrecimiento de las comunas vecinas debido al diferencial de cesantía, la falta de dinamismo silvoagropecuario e inventario de viviendas sociales disponibles en Frutillar. Lo anterior se refleja en las tablas comparativas del crecimiento de la población de estas comunas. Del cuadro n° 1 se deduce que el crecimiento poblacional negativo de las comunas vecinas se trasforma en un aumento del número de habitantes absorbidos por Frutillar, Puerto Varas y Puerto Montt. Dentro de ello, la expansión de un 37,9% de construcción de viviendas sociales en la última década es el factor relevante que cobija el crecimiento de la población .

Otro aspecto que va aparejado con lo anterior es el incremento de la pobreza que influye como un segundo factor en la aceleración de la movilidad social debido a menores expectativas de obtención de trabajo y vivienda en sus territorios de origen. El cuadro n° 2 no nos permite concluír equivalencias estadísticas directas debido a la modificación de la metodolgía y cambio del nivel de ingresos en las variables para definir la pobreza establecidas en la encuesta CASEN 2013 con respecto a las realizadas en los años 2000, 2009 y 2011. Sin embargo, se pueden inferir algunas conclusiones cruzando datos e información. En particular, una fracción de la pobreza de río Negro, Purranque, Fresia y Llanquihue se traspasa a la comuna de Frutillar.
Los resultados estadísticos nos muestran que Frutillar absorbe una parte de los diferenciales de crecimiento de la población de las comunas vecinas en lo referido a natalidad, cesantia, pobreza y movilidad social de la fuerza de trabajo. Ello se refleja en el mayor nivel de pobreza de Frutillar en el año 2013 y su nivelación con relación a las comunas vecinas que contemplaban cifras precedentemente mayores hace solo cinco años. Ello se debe al impacto de la construcción de viviendas sociales en la comuna que influyen en un crecimiento explosivo de habitantes del segmento más vulnerable. En efecto, para una familia, el solo hecho estadístico de transitar de un estado de “pobre no propietario” a otro estatus de “pobre propietario de una vivienda social” lo excluye del segmento de pertenencia anterior “de pobre”. Ello presiona la emigración de su lugar de origen al destino en dónde se le ofrece mejorar su situación con respecto a la postulación y obtención de una vivienda propia.

En realidad, lo que ha ocurrido en Frutillar no es el aumento del ingreso autónomo de las familias pobres, situación que les habría permitido mejorar su nivel de consumo y superar la línea de pobreza. Lo que muestra la estadística es solo una modificación de su clasificación económica-social debido a un cambio administrativo-estadístico del procesamiento de la información después de haber recibido la subvención habitacional del Estado y así obtener la condición de propietario de una vivienda social. En otras palabras, la cifra estadística de pobres se encuentra distorsionada y aminorada por el impacto de una transferencia financiera de un bien mueble subvencionado por el Estado a la familia. Insistimos en que ello no corresponde a un incremento de los ingresos autónomos del grupo, ni a un mayor acceso a bienes de consumo y servicios de la familia pobre con respecto de su situación anterior. La pobreza absoluta en Frutillar es de 3.930 personas marcada por la influencia del traslado de domicilio y la ocupación de viviendas sociales.

Históricamente han confluído en Frutillar las tradiciones culturales originarias de Europa central de los imperios prusiano y austro-húngaro, con las expresiones de los descendientes de los conquistadores españoles y los pueblos williche y chilotes originarios del territorio. La comuna ha estado marcada por una estructura socioeconómica agrícola, pecuaria, artesanal y agroindustrial. El crecimiento turístico e inmobiliario irrumpe agresivamente en las últimas dos décadas con la apropiación del borde lago en disputa con los especuladores financieros y las concesionarios de agua para la reproducción de salmones. La presión que ejerce el capital financiero e inmobiliario sobre las tierras agrícolas del borde lago incide en un alto costo de arriendo de ellas para el sector silvoagropecuario, acentuando con ello, el estancamiento productivo, las superficies agrícolas ociosas y deterioro de la vida rural. Esta situación del sector silvoagropecuario y la economía campesina no es compensada por nuevas actividades comerciales, inmobiliarias y turísticas impactando el empleo del sector agrícola y manteniendo los bajos salarios en los servicios.
La superación virtuosa de esta situación requiere de un enfoque integral e histórico de la comuna, sustentado en todas las dimensiones de la vida humana, que permitan identificar la evolución de los factores favorables en lo económico, social y cultural. El proceso negativo actual tiene por un lado, las dinámicas privadas de expansión de los negocios en la localidad realizado a costa de la depredación del medioambiente y los recursos naturales; la apropiación de terrenos urbanos; la contracción agrícola; la reducción de los espacios públicos, la contaminación del paisaje, la privatización del borde y el espejo de agua del lago Llanquihue. Por otro lado, el proceso favorable tiene por actores a los vecinos del barrio patrimonial que propugnan un desarrollo local con identidad histórica, cultural, patrimonial y arquitectónica con una evolución lenta, equilibrada y progresiva del mejoramiento de la calidad de vida local. Solo esta última opción conduce a un desarrollo sustentable, inclusivo y virtuoso en la comuna de Frutillar.

El Lago Llanquihue tiene una superficie de 832 kilometros cuadrados y es el de mayor envergadura del país ; el tercer lago más grande de Sudamérica con un diámetro promedio de 40 kilómetros, un perímetro de casi 200 kilómetros y una profundidad máxima de 305 metros. La renovación de sus aguas tarda entre 70 y 80 años lo que explica su fragilidad ambiental debido a la carencia de una fuente fluvial proveedora. Millones de años atrás, la zona estaba cubierta por el hielo de glaciares. El Lago Llanquihue comienza a formarse por la fuerza de los ventisqueros que bajaron de la alta cordillera y que fueron socavando la hoya, con la consiguiente formación de grandes morrenas alrededor del futuro lago. Las sucesivas glaciaciones fueron modelando con su erosión el entorno del lago y conformando las características específicas de este.
Siglos después, sucesivas erupciones del volcán Osorno y Calbuco con levantamientos geológicos del terreno cerraron el desagüe natural del Lago hacia el estuario de Reloncaví, levantándose las aguas al nivel actual, sumergiendo los bosques y conformando separadamente por un lado, el Lago Esmeralda o Todos Los Santos y por otro lado, el Lago Llanquihue o Purailla o Gueñauca o Quetrupe o Pata y que significa “paraje hundido en el agua” (Llanquin) y (Hue) en lengua williche. Los Lagos Llanquihue y Todos Los Santos son, entonces, lagos bloqueados y estancados que subieron 20 metros de nivel, sus desagües naturales fueron desviados por la lava de las erupciones volcánicas que dieron entonces nacimiento a los ríos Maullín y Petrohué.
Las dos últimas glaciaciones, conocidas como Santa María (periodo del 260.000 a 130.000 años atrás) y Llanquihue (periodo de 75.000 a 14.500 años atrás), intervinieron directamente el entorno del Lago. “en la Depresión Central destacan morfologías planas y onduladas. Las primeras (morfologías glaciofluviales) fueron conformadas por materiales depositados por los ríos producto del desague glacial, que formaron torrentes de aguas que fluyeron desde las lenguas glaciales que alcanzaron la depresión intermedia, mientras que las segundas (morfologías onduladas morrénicas) lo fueron por materiales directamente depositados por el hielo, en su efecto de arrastre de rocas ya erosionadas en la cordillera localizada hacia el oriente.” En la entrada norte a Puerto Varas desde la autoruta se pueden observar los depósitos de sedimentos dejados directamente por el hielo de las dos últimas glaciaciones (depósitos morrénicos), separados por una capa de ceniza volcánica proveniente de erupciones prehistóricas del volcán Calbuco y que datan de 100.000 años. En la actualidad, se pueden encontrar complejas evidencias de los glaciares formados por movimientos de hielos provenientes de la cordillera andina al este, avanzando en dirección de los grandes lagos y ríos ubicados al oeste. Al concluir la época glacial y retirarse los ventisqueros, el agua de los deshielos daría vida al gran Lago Llanquihue, lo que hoy constituye el cuerpo de agua dulce más grande de la región, que es drenado por el río Maullín hasta desembocar en el Océano Pacífico.
Igualmente, las principales localidades alrededor del Lago Llanquihue se han construido sobre la base de materiales de origen glaciar, como es el caso de Frutillar, Puerto Octay, Llanquihue y Puerto Varas.
Para los pueblos originarios, la aproximación al Lago Purailla o Gueñauca o Quetrupe o Pata era peligrosa, ya que este se identificaba con un lugar sumergido, embrujado y dominado por monstruos, fantasmas y espíritus malignos derivada de creencias e interpretación de sismos y erupciones volcánicas. El lago Llanquihue fue descubierto por una expedición española en el año 1552 encabezada por García Hurtado de Mendoza. Después de la muerte del conquistador, el lago fue bautizado con el nombre de Valdivia. En 1842 fue redescubierto por Bernardo Philippi y en el verano de 1851 es visitado por Vicente Pérez Rosales, como lo reseña en su libro Recuerdos del Pasado, que lo alude con las siguientes palabras … “Pero todo aquel malestar, todo el cansancio se tornó en entusiasmo y alegría, cuando saliendo de repente del oscuro recinto de la selva, se presentó a nuestra vista, sin transición ninguna, el mas espléndido panorama”. “La pura atmósfera del oriente hacía resaltar con el azul del cielo los más delicados perfiles de las últimas nieves que coronaban las alturas del Pullehue, del Osorno y del Calbuco, conos volcánicos que alzándose al poniente del Tronador, de dónde se desprenden, parecía que alineados se miraban en las aguas del lago” .

Frutillar y los volcanes

Uno de los aspectos más distintivos que constituye la identidad del lugar es la majestuosidad bravía de la naturaleza. Al frente de la bahía se levanta esplendorosamente la Cordillera de los Andes, con sus inmensos macizos nevados durante todo el año, con las alturas de los volcanes Puyehue, Casablanca, Osorno y Calbuco, el cerro Puntiagudo y el monte Tronador.
Los volcanes Osorno y Calbuco son de constitución reciente y activos desde la edad cuaternaria, es decir, iniciaron su conformación hace 200.000 años antes del presente. Ambos “…tienen aproximadamente la misma edad, pero son independientes entre sí”. El “Osorno es de composición predominantemente andesítica-basáltica (contenido SiO2 entre 52 y 56%), mientras que el Calbuco lo es del tipo andesítico-dacítico (contenido SiO2 entre 56 y 63%), es decir las rocas ígneas emitidas por ambos tienen distinta composición química y, por lo tanto, sus erupciones tienen diferentes comportamientos, siendo más explosivas aquellas del volcán Calbuco. El carácter más explosivo de este último, ha producido su aspecto mas erosionado, en comparación con el volcán Osorno, que ha tenido erupciones menos violentas y tiene una morfología incremental de su cono regular y muy bien conservada” .
En definitiva, si bien los orígenes de los magmas de los volcanes son comunes en el centro de la tierra, la perforación de la chimenea de la corteza de la tierra los hace evolucionar en su composición química que al interactuar con los materiales de las capas terrestres va a erupcionar con una fuerza explosiva mas violenta en el caso del Calbuco. En cambio, el volcán Osorno ha tenido en el pasado una forma de liberar su energía de manera mas regular creando una morfología incremental de menor sinuosidad.

El volcán Osorno o Hueñauca o Purarrague se yergue al borde del lago Llanquihue y se ha ido formando con capas de las corrientes de lava, corrientes de barro y rocas, caídas de ceniza y material piroclástico, con un estilo eruptivo más efusivo que explosivo. Nace en el Pleistoceno superior y durante los siglos XIX y XX ha registrado siete erupciones conocidas. Actualmente, sólo tiene una débil actividad fumarólica bajo el hielo de su cono superior. Su última erupción en el año 1835 se originó por fisuras laterales al cono principal fluyendo la lava en dos lenguas hacia el lago Llanquihue y Todos Los Santos. Sus últimas erupciones no alcanzaron “las proporciones de la del 9 de febrero de 1790, en que derramó abundante lava por el costado sud-este” . La última de ellas, iniciada el 20 de enero del 1835 prolongó su actividad hasta fines de febrero del mismo año.

En el trayecto del camino de Ensenada a Cascadas, se pueden observar lavas andesítico basálticas de bloques anteriores a la última erupción del volcán, y que provienen de numerosos conos menores adventicios ubicados en su flanco sur-occidental. Visualmente, el volcán emerge en su forma cónica como una figura imponente, simétrica y regular que alcanza los 2.652 metros de altura. Sus nieves eternas despiertan la curiosidad y admiración de los visitantes lo que se traduce espontáneamente en una invitación a su escalamiento. Vicente Pérez Rosales y su grupo de exploración lo ascendieron a mediados del siglo XIX con el objetivo de disponer de una visión amplia del lugar que cubriría la colonia Llanquihue. De esa visión panorámica concluyó que el acceso más conveniente para la colonización sería por la vía marítima, desde la caleta Melipulli, convertida desde el 12 de febrero del 1853 en Puerto Montt. Durante el invierno, los faldeos del volcán se convierten en canchas de esquí naturales y montañistas que ascienden a su cima, existiendo refugios para el albergue invernal y un andarivel que permite la práctica del esquí. En verano, con el derretimiento de la nieve, reaparecen las fisuras volcánicas que hacen del excursionismo un deporte peligroso, si es que no se toman en consideración todas las condiciones necesarias para la práctica profesional del ascenso de montaña.
El volcán Calbuco o Quellaype tiene una cima irregular que pone en evidencia una liberación violenta de la energía de las fuerzas interiores de la naturaleza que descrestaron su cúspide en la erupción de 1893. Su altura alcanza a 2.003 metros. A diferencia del Osorno, el volcán Calbuco emite periódicamente fumarolas en su cima. El registro eruptivo de su cráter central tiene fechas de actividad en los años 1792, 1837-38, 1845, 1893-95, 1906-07, 1911-12, 1917, 1927, 1929, 1961, 1972 y 2015. El volcán Calbuco tiene un domo central que comenzó a formarse en la erupción del año 1893 y presenta laderas escarpadas hacia el este. La erupción de ese año fue la de mayor intensidad y duración. Fue antecedida por temblores, tormentas eléctricas e intensas lluvias. Como consecuencia del material piroclástico y derretimiento de nieves, una avalancha arrasó con las casas, chacras y ganado del sector. En abril de 1893, las aguas de un aluvión bajaron con tal fuerza que en un espacio de 15 kilómetros arrastraron con todo cuanto se le cruzó en su trayecto dejando completamente despejada una cañada que se extendía hasta el río Petrohué. La continua lluvia de cenizas obligó a los habitantes de Ensenada y hasta Ralún a abandonar sus viviendas. Si bien las primeras expresiones del mes de febrero 1893 de la erupción eran relativamente suaves, el día 5 de octubre del mismo año hubo una fuerte explosión, seguida de una lluvia de piedras calientes y una espesa nube de cenizas que oscurecieron el entorno. Al final del mes de octubre, la situación era desoladora y una espesa capa de ceniza gris cubría el pasto, las casas, troncos y ganado muerto. “En los primeros días de octubre de 1893, el volcán Calbuco entró en una fuerte erupción, produciendo mucho pánico entre la población, no sólo del sector de Ensenada, sino también en todas las familias que vivían alrededor de los lagos Todos Los Santos y Llanquihue. El Intendente de la Provincia, José Luis Vergara, y otras autoridades, viajaron hasta Ensenada en el vapor “Clara”. Desde este último lugar continuaron a caballo hasta la hijuela ubicada al pie del volcán. No pudieron proseguir adelante pues el bosque ardía por todas partes. Este arrojaba gran cantidad de lava, cenizas y piedras de distintos tamaños. Al finalizar el mes de noviembre, este proseguía arrojando cenizas. El día 8 de ese mes, el viento noreste empujó las cenizas produciendo una oscuridad en medio del día en toda la zona.” El día 29 de noviembre de 1893 la espesa ceniza cubrió las ciudades oscureciendo completamente Puerto Montt y Puerto Varas por más de tres horas.
Por otro lado, la erupción del 6 de enero de 1929 tuvo sus primeras señales en un fuerte sismo alrededor de las 9 horas de la mañana, que puso en alerta a los habitantes de la zona, mostrando evidencias de que el Calbuco entraba en erupción. Los impactos se tradujeron en una gran correntada de nieve, agua, piedras y árboles arrastrados por el cauce del río Pescado, que llenó de escombros su desembocadura al Lago. La erupción de 1961 se inició con fumarola e intensificación de enjambres sísmicos el día 27 de enero. Las primeras manifestaciones de esta erupción fueron destellos luminosos y ruidos subterráneos que complementaban la fumarola. Pero fue el 1º de febrero de 1961 que comenzó en la madrugada a expulsar lava hacia Ensenada y hielos derretidos que provocaron avalanchas de arena, lodo y piedras que taparon el cauce del río Tepu y tierras cultivables adyacentes. La población de los alrededores comenzó de inmediato a movilizarse. El torrente de piedras y lava candente arrasó con las tierras cultivables, viviendas y caminos . La pulsación más fuerte de la erupción ocurrió el 10 de marzo de 1961 a las 5h30 de la mañana levantando una columna de humo de hasta 13 kilómetros de altura y conformando un hongo piroclástico muy denso que hizo oscurecer la localidad de Ensenada. El espectáculo podía ser observado a más de 200 kilómetros a la redonda involucrando daños en el sector los Riscos-Ensenada y cubriendo los predios con cenizas afectando con ello la ganadería y agricultura. Al amanecer, la pluma de humo del volcán se tornaba rojiza y producía una variedad de tonalidades y temores, que se reforzaban cuando se acompañaban de rayos que atravesaban el hongo. Durante meses liberó energía como resultado de la presión de los ajustes de las capas provenientes de la profundidad de la tierra. El informe del Intendente al Ministro del Interior señalaban la evacuación de 500 personas ese día de las localidades de Ensenada y Correntoso. El ascenso al volcán de tres andinistas permitió que estos informaran de la existencia de 6 cráteres con el de mayor tamaño situado al centro.
La última erupción del Calbuco se inició a las 18 horas del día 22 de abril del 2015 con solo leves temblores en la víspera. La columna de humo y material piroclástico se elevó rápidamente sobre su cresta y fondo azul de un día soleado que podía ser observado desde toda la provincia de Llanquihue. La declaración de la alerta roja a la población fue proclamada por la ONEMI vía SMS a las 19 h 08 m y se convocaba al desalojo de las cercanías del volcán en un radio de 20 kilómetros a la redonda del crater. Una seguna pulsación volcánica revienta seis horas mas tarde iluminando con material incandescente de color rojizo la obscuridad de la noche con la expulsión de toneladas de material volcánico por mas de cuatro horas. La situación se observaba directamente desde largas distancias del volcán debido al cielo estrellado de la noche del 23 de abril y a la ausencia de viento. La pluma alcanzó una altura de 15 kilómetros y la nube de humo se mantenía estacionaria sobre el centro del Lago Llanquihue. Posteriormente el viento sur comenzó a empujar la fumarola hacia el norte y noroeste cubriendo con cenizas las localidades de Villa Angostura, Bariloche y San Martín de los Andes en Argentina y Puerto Octay, Paso Internacional Cardenal Samoré, Araucanía y Biobio en territorio nacional.

La caída de cenizas afectó la agricultura y ganadería, los huertos, las plantaciones campesinas y el agroturismo. Igualmente, se contaminaron las fuentes superficiales de agua potable, se interrumpieron las vías de comunicación y la degradación del aire obligó a cerrar las instituciones de educación prolongándose la emergencia por varias semanas. La erupción derritió la nieve y los lahares desbordaron los riachuelos con torrentes de piedras, arena y troncos de árboles que arrasaron con todo lo que encontraron a su paso. Los cauces desbordados del río Pescado, Tepu, Correntoso, Chamiza y Coihuín inundaron predios, destruyeron viviendas y galpones. Los vientos trasladaron las cenizas eyectadas por el volcán a toda la zona y a largas distancias al igual de lo ocurrido en oportunidades anteriores. Progresivamente en las semanas posteriores se fue reduciendo la intensidad de la fumarola y los enjambres sísmicos de las pulsaciones volcánicas del Calbuco.

El Puntiagudo por su parte ofrece un espectáculo singular por la finura de su cumbre y los cortes rectos de su relieve. ¿Volcán o Cerro? Esa es una polémica o un mal entendido según las fuentes que lo informan. En los mapas del Instituto Geográfico Militar de Chile, aparece caracterizado como cerro Puntiagudo con una altura de 2.493 metros. Los guías turísticos lo informan como volcán para entregarle mayor fuerza al relato del paisaje. Las características de su fina cima nos entregan antecedentes fundamentales, en cuanto a que no podría ser un volcán, ya que no tendría cráter y los habitantes de Frutillar no recuerdan ningún episodio de erupción de este a lo largo del último siglo.

En síntesis, la historia de Frutillar se inicia con el arribo del grupo más tardío de colonos germanos al Lago Llanquihue. Su implantación adquiere un rasgo de adaptación a la producción para la autosubsistencia que progresivamente evoluciona hacia una especialización silvoagropecuaria, artesanal y agroindustrial durante siglo y medio. Actualmente los flujos humanos de visitantes son atraídos por la naturaleza, el paisajismo, el interés patrimonial y cultural lo que proyecta un reordenamiento del desarrollo y crecimiento de la comuna con la emergencia de los servicios turísticos y el asentamiento de una ciudad dormitorio de la provincia.

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